Por definición es la exploración del recto y de la porción terminal del intestino grueso (colon sigmoide), por medio de un instrumento (rectosigmoidoscopio) que permite la visualización de la mucosa de dichos órganos.

El rectosigmoidoscopio consta de un tubo rígido de 30 cm al cual se conecta un cabezal que provee de luz la punta y una bombilla que inyecta aire al interior del intestino para separar las paredes de este y poder observar la mucosa.

Rectosigmoidoscopio rigido

Mucosa rectal

Sus indicaciones son:

1) Revisión de rutina:

Por ser un procedimiento sencillo, rápido, de fácil preparación, con bajo riesgo de complicaciones, utilizado como revisión de rutina permite detectar el 50% de los adenomas y su práctica ha disminuido la mortalidad por cáncer rectal. Su limitante consiste en que no evalúa la totalidad del colon pero si necesitamos observar la totalidad de éste mejor hacemos una colonoscopía.

La recomendación actual es la realización de rectosigmoidoscopia en la población mayor de 50 años cada 5 años.

2) Sangrado digestivo bajo:

La rectosigmoidoscopia  se considera como procedimiento inicial en el estudio de pacientes con evacuaciones con sangre  y signos que sugieran enfermedad inflamatoria intestinal, infección, isquemia o antecedentes de irradiación pélvica y en pacientes con sangrado rectal aunque sea escaso ya que al ser el síntoma más común de las hemorroides internas y que aparece también en diversos tumores del colon y del recto, es indispensable para poder descartarlas.