Nor­mal­mente cuando tene­mos cier­tos sín­to­mas gás­tri­cos ten­de­mos a pen­sar que pode­mos pade­cer de gas­tri­tis, algu­nos dicen que no digie­ren bien los ali­men­tos o refie­ren la pre­sen­cia de agru­ras  o “ase­días” o sim­ple­mente no les da ham­bre, incluso hay quie­nes se que­jan de mal aliento o de difi­cul­tad para tragar.

Efec­ti­va­mente todos estos datos están rela­cio­na­dos con la Enfer­me­dad Aci­do­pép­tica, (ojo que no deci­mos sólo gas­tri­tis), la cual engloba varios pade­ci­mien­tos que van a reci­bir su nom­bre depen­diendo de la zona afec­tada y la gra­ve­dad o el ori­gen de ésta.

Sin embargo no debe­mos olvi­dar que ade­más de la enfer­me­dad ácido pép­tica hay otras enfer­me­da­des del tracto diges­tivo que pue­den com­par­tir los mis­mos sín­to­mas o algu­nos de ellos como lo son tras­tor­nos moto­res (de movi­miento) o neu­ro­ló­gi­cos (de los ner­vios), por lo que se hace esen­cial con­sul­tar con el Gas­tro­en­te­ró­logo para hacer diag­nós­tico dife­ren­cial con estos otros pade­ci­mien­tos y se reciba el tra­ta­miento adecuado.

ENFERMEDAD ACIDOPEPTICA

Vamos a hacer men­ción de las más frecuentes :

Gar­ganta o Faringe:

Farin­gi­tis por Reflujo, que suele con­fun­dirse con infec­cio­nes del tracto res­pi­ra­to­rio ya que su mani­fes­ta­ción prin­ci­pal es la tos y “carras­pera” o infla­ma­ción de la faringe, por lo que gene­ral­mente los pacien­tes acu­den  con el oto­rri­no­la­rin­gó­logo, que al des­car­tar otro pro­blema los refiere con el Gas­tro­en­te­ró­logo.

Esó­fago:  Eso­fa­gi­tis por Reflujo, habitualmente los pacien­tes refie­ren la sen­sa­ción de que no tra­gan bien los ali­men­tos y es como si tuvie­ran algo ato­rado en el esó­fago, refie­ren la pre­sen­cia de agru­ras o incluso reflujo o ardor. Las eso­fa­gi­tis depen­diendo la seve­ri­dad del caso  que gene­ral­mente está dada por la cro­ni­ci­dad de los sín­to­mas va a ser de gra­dos I, II o III o hasta un Esó­fago de Barret que es un esta­dío pre– canceroso.

Loca­li­za­ción habi­tual del malestar

Esó­fago de Barret, la mayor impor­tan­cia de esta enti­dad es que puede ser una con­di­ción Pre-cancerosa aun­que no todos los pacien­tes con esó­fago de Barret desa­rro­llan  ade­no­car­ci­noma de esó­fago pero requie­ren de una vigi­lan­cia estre­cha para detec­tar a tiempo cual­quier cam­bio hacia la malignidad.

Vista endos­có­pica del esó­fago mos­trando imá­ge­nes de un esó­fago de Barret

Estó­mago: Gastritis, es el nom­bre que damos a la pre­sen­cia de dolor en la boca del estó­mago, sen­sa­ción de un “hueco” en el estó­mago, agru­ras, reflujo, sen­sa­ción de ple­ni­tud, falta de ape­tito, ardor en el estó­mago o mala diges­tión;  y es la infla­ma­ción de la mucosa gástrica.    Lo impor­tante de acu­dir al médico es tra­tar de encon­trar el ori­gen para erra­di­car el  pro­blema de fondo.

Mala­mente nos acos­tum­bra­mos a vivir con estos males­ta­res ya que a veces no son tan seve­ros y que la TV y la publi­ci­dad nos ofrece varia­dos tra­ta­mien­tos al alcance de la mano y para todos los bol­si­llos, el pro­blema radica en que obvia­mente no con­tem­plan todos los ángu­los, no están tra­tando a las per­so­nas indi­vi­dual­mente y por lo tanto mucha gente sin saberlo está cul­ti­vando un cán­cer que con el tiempo será intratable.

Lo pri­mero que debe­mos saber es que la gas­tri­tis SE CURA,  no debe­mos  estarla aguan­tando con medi­ca­men­tos paliativos.

En cuanto al ori­gen ésta puede ser ero­siva, ali­men­ta­ria, por reflujo biliar, infec­ciosa o por estres.  Por lo que es impor­tante encon­trar el ori­gen y eli­mi­narlo para eli­mi­nar la gastritis.

Ulcera gástrica: La úlcera es la siguiente etapa de la gas­tri­tis y sin­to­má­ti­ca­mente es más fecuente la pre­sen­cia del dolor des­pués de la comida, es muy impor­tante aten­derla por­que  puede pro­gre­sar y oca­sio­nar san­grado que puede poner en riesgo su vida.

Den­tro de los estu­dios que nos ayu­dan al diag­nós­tico el más impor­tante es la ENDOSCOPIA

Que con­siste en obser­var direc­ta­mente la mucosa mediante un tubo que se intro­duce por la boca, y que nos da la capa­ci­dad de tomar  biop­sia de alguna lesión o zona sos­pe­chosa y de la cual el estu­dio his­to­pa­to­ló­gico nos va a decir que cam­bios celu­la­res hay y por lo tanto un diag­nós­tico más pre­ciso de lo que obser­va­mos ade­más de corro­bo­rar la pre­sen­cia de Heli­co­bac­ter pylori que es una bac­te­ria aso­ciada a la gas­tri­tis y que es muy impor­tante erra­di­car cuando se encuentra.

Como parte del tra­ta­miento es impor­tante incluír FACTOR DE TRANSFERENCIA